Rebeldía y creatividad desató la pareja formada por Nahui Olin y el Dr. Atl

Ciudad de México, 9 de agosto de 2018.- Para escritores como Octavio Paz o Elena Poniatowska, la relación artística y sentimental entre Nahui Olin y el Dr. Atlfue “un paraíso” que les permitió extender su ámbito creativo. Convulsiva hacia el final, llena de escándalos y escenas públicas, esta relación fue tema de la charla Nahui Olin y Dr. Atl: Una ración de paraíso, impartida por la investigadora Dina Comisarenco.

A cuatro décadas del deceso de María del Carmen Mondragón Valseca (1893-1978) y en el marco de la exposición Nahui Olin. La mirada infinita, la especialista comentó que “Controvertida de inicio, ya que la diferencia de edad era muy grande, la relación entre los artistas estaba cubierta por un manto de rebeldía: A través del amor y la creatividad artística, Nahui y el Dr. Atl intentaron no solo sobrevivir a los efectos devastadores de la posrevolución, sino desafiar los prejuicios sociales que todavía se ejercían en contra de la liberación de las mujeres y de la sociedad en general”.

 

En el Museo Nacional de Arte, la historiadora destacó que “la rica producción artística de la pareja durante su convivencia nos permite evaluar la originalidad estética de sus muy significativas creaciones artísticas, mismas que hasta ahora no han recibido el reconocimiento que se merecen. Sus colaboraciones integran publicación de libros, la recuperación y optimización del uso del esténcil, así como la escritura de poesía y cartas, donde entablaron un estimulante diálogo artístico.”

Su trayectoria de vida y su relación, dijo, “nos permite examinar la situación sociocultural de la época para darnos cuenta de los retos que tuvieron que enfrentar estos artistas de la década de los veinte del siglo pasado,” del estado de la sociedad y el arte.

Recordó que ella nació en el seno de una familia porfiriana tremendamente conservadora. Su papá era un militar que participó en la Decena Trágica, por lo que, en su momento, la familia tuvo que partir rumbo a París, donde la artista recibe una educación esmerada y aprende francés.

“Ella se casa con Manuel Rodríguez Lozano, quien era un cadete militar que tenía un puesto diplomático menor. Era una pareja hermosa, sin embargo, Carmen Mondragón intenta detener la boda, pero su familia la amenaza con meterla al manicomio. Con Rodríguez Lozano mantuvo un matrimonio de nueve años, hasta que conoce a Gerardo Murillo.

“Después de la Primera Guerra Mundial, Rodríguez Lozano y Mondragón regresan a México. Ellos, que habían estado en París, tuvieron contacto con los artistas de la época. Posteriormente se trasladan a España, donde empiezan a pintar.

Dina Comisarenco refirió que ya instalados de vuelta en México, ella tiene 29 años, el matrimonio conoce a Murillo durante un paseo. El paisajista los invita a su estudio, Rodríguez Lozano lo rechaza, pero ella acepta. Poniatowska describe este momento como una invitación “de la serpiente a Eva para ir al paraíso”. Aunque muchos dicen que la relación fue espontánea, ella se toma un tiempo para divorciarse. No lo logra y, al final, deja a su marido.

“La relación entablada entre Nahui y Dr. Atl era de extremada rebeldía. Breve pero feliz paraíso, el intenso amor que los unió al principio, no solo les permitió alcanzar una vida plena en el campo de los afectos, sino que redundó también en un riquísimo diálogo intelectual y estético que derivó en una muy fructífera producción artística, cuya trascendencia merece por fin ser reconocida.”

Para la académica y editora en el campo del arte y del diseño, Nahui Olin fue orillada al ostracismo: Fue una mujer que amenazó a la sociedad de la posrevolución, fue diagnosticada con locura, propiciando así el aislamiento qué, en efecto, la llevó a la verdadera enajenación. La locura del artista se convirtió en uno de los tropos favoritos de la historia del arte mexicano, como una forma simbólica de sancionarla.

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