Abordarán la vida de Adamo Boari y los secretos de su más emblemática obra

Ciudad de México, 24 de septiembre de 2018.- Imágenes inéditas y planos nunca antes mostrados, pertenecientes a un archivo privado, ilustrarán la conferencia El Palacio de Boari, que el arquitecto Rafael Fierro Gossman impartirá el jueves 27 de septiembre a las 19:00 en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

En septiembre de 1917 el edificio del Teatro Nacional era una construcción desatendida, aunque el exterior estaba prácticamente terminado.  Es acerca de ese edificio del que hablará el maestro Fierro Gossman, mostrando lo que hace un siglo era el diseño del arquitecto Adamo Boari para la Ópera de México, y que hoy conocemos como el Palacio de Bellas Artes.

Dicho espacio fue concluido y rediseñado al interior por el también arquitecto Federico Mariscal, e inaugurado el 29 de septiembre de 1934, hace casi 84 años.

Rafael Fierro Gossman, especialista en la arquitectura mexicana del periodo posrevolucionario y en la figura de Adamo Boari, hablará, en un primer término, sobre la vida del arquitecto italiano; dónde nació, cómo era el mundo en su época, porqué le gustaba la ópera y su vida en Chicago. Continuará con su llegada a México y cómo fue que le encomendaron el proyecto del Teatro Nacional, en el que empezó a trabajar en 1903.

Dijo que explicará de manera amplia cada una de las partes que conforman la monumental construcción, para saber quiénes hicieron la estructura, las esculturas y cada detalle del edificio, así como recordar cómo era el proyecto original.

Es una plática de divulgación, por lo que conseguí imágenes y planos inéditos que pertenecen a un archivo privado, señaló el arquitecto egresado de la Universidad Iberoamericana, con posgrado en Historia del arte.

En 1911, la construcción fue abruptamente interrumpida luego de la renuncia del presidente Porfirio Díaz. Para 1912, se dieron tímidos intentos por reanudar el trabajo en instalaciones y acabados interiores, con la anuencia de la nueva administración, pero en 1913, el entonces presidente Francisco I. Madero y su vicepresidente fueron asesinados, por lo que las obras se paralizaron.

Relevado como profesor en la Academia de San Carlos, señalado por colaborar con el régimen de Díaz y con el contrato para la construcción del Teatro Nacional revocado, Adamo Boari instaló la maquinaria teatral de la Sala Principal y abandonó el país en marzo de 1916, pero dejó el edificio en manos de la SCOP, entregando mil 95 planos y plantillas, seis grandes maquetas en yeso y fotografías del proceso de construcción, además de modelos de ornato y muestras para los decorados en bronce y madera.

Fue hasta 1931 que se reanudaron los trabajos. La parte de afuera estaba prácticamente terminada, comentó Fierro Gossman, y lo que hizo Federico Mariscal, encargado de continuar el proyecto, fue cambiar las cúpulas que originalmente serían vitrales para que pasara la luz y quitar muchas de las esculturas que ya estaban proyectadas.

Al interior, modificó barandales y acabados que ya existían, puso mármoles mexicanos para hacerlo más nacionalista y cambió la escalera. Del estilo nouveau del exterior pasó al déco en el interior, indicó.

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