Los chavistas mexicanos

Los desvaríos de Nicolás Maduro lo describen a él mismo: bravucón y patán, paranoico y ridículo o, mejor dicho, sin sentido del ridículo. Encarrerado en la desmesura, el dictador venezolano canta y baila, impone peroratas inacabables, imagina que lo guía el espíritu de Chávez y se siente ungido por él. Lo escandaloso a estas alturas, para nosotros, no es cada nueva bravata de ese triste personaje, sino el eco, disminuido pero significativo, que encuentra en México.

Mancera, más empeño en ocultar que combatir el narco en CDMX

CDMX a 30 de julio, 2017.- Es curiosa, pero también deplorable, la manera como nos dejamos llevar por el oficialismo en la nomenclatura. En Tláhuac tiene que haber una operación militar para someter a un grupo armado que controlaba política y el delito en esa plaza, que estableció redes de comercio ilegal, ha contado con respaldo de vecinos y dispone con una estructura organizativa. Sin embargo el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, más empeñado en disimular la realidad que en modificarla, sostiene que no se trata de un cártel sino de un grupo grande y violento. Ya que la realidad es incómoda, el intento para minimizar su gravedad comienza por la exclusión de palabras angustiosas.

Socavón: renuncia y medidas necesarias

Ineptos. Incompetentes. Insensibles. Los adjetivos para calificar el comportamiento de los funcionarios federales que reaccionaron o dejaron de hacerlo ante la tragedia en al llamado Paso Exprés de Cuernavaca pueden ser tajantes pero resultarán insuficientes. Una obra que costó miles de millones de pesos no recibió la supervisión necesaria para evitar el daño elemental —además previsible y por si fuera poco anunciado— que costó la vida de dos personas. Los intentos del gobierno federal para atenuar su responsabilidad en ese asunto y muy especialmente las declaraciones del Secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, son inaceptables.

Péguenle al árbitro

La catarata de opiniones drásticas y descalificatorias que han abundado después de las elecciones de hace un par de semanas describe un escenario que sólo existe en los textos iracundos de algunos comentaristas. “Elección de Estado”, aseguran algunos con inquietante certeza, aunque los partidos distintos al PRI dispusieron de muy cuantiosos recursos y espacios en radio y televisión y obtuvieron más votos y posiciones que nunca en los cuatro estados donde se realizaron elecciones.